¿Qué garantías hay para el periodismo?

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El paro nacional también representó una jornada de 11 días de violencia contra la prensa. Fundamedios realizó un balance donde determinó que 131 periodistas fueron agredidos por manifestantes y fuerza pública.

Aunque la ministra de Gobierno, María Paula Romo, señaló que se activaría un protocolo de protección, las protestas terminaron sin ningún tipo de garantías para reporteros y medios de comunicación.

Mauricio Alarcón, director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo, dice que fue evidente la falta de protección para el ejercicio periodístico.

Dolores Miño, directora del Observatorio de Derechos y Justicia (ODJ), indica que, en contextos de violencia o polarización, el Estado debe garantizar que los periodistas puedan ejercer su labor.

Ella cita el caso ‘Perozo y otros vs. Venezuela’, en el cual la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a ese país por no haber precautelado la seguridad de los periodistas agredidos por manifestantes, y por no haber investigado y sancionado a los perpetradores.
Semilla ‘antiprensa’
Pedro Valverde, exsecretario ejecutivo de la Asociación de Editores y Periódicos (Aedep), dice que, durante 10 años, el expresidente y hoy prófugo de la justicia, Rafael Correa, se encargó de aumentar y exacerbar un sentimiento ‘antiprensa’, con todo el aparataje comunicacional que tenía el Estado.

Valverde resalta que a las autoridades les corresponde proteger la actividad periodística y recomienda establecer campañas que le recuerden a la gente la valía de esta profesión: “El daño es muy grande y está sembrado desde la década del correísmo”.

Por su parte, Alarcón destaca que ha quedado en evidencia el desconocimiento por parte de la fuerza pública sobre los protocolos, así como “las jornadas mostraron cuánto ha calado en la ciudadanía el discurso de odio y estigmatización hacia los periodistas desde el poder”.

Al igual que Valverde, Alarcón considera que se necesita cambiar la percepción de la gente pues “ya no basta con que las autoridades digan que se garantiza la libertad de expresión y la libertad de prensa, cuando los ciudadanos se sienten con derecho de agredir”.

Una de las maneras de lograrlo, opina Valverde, es hacer un mea culpa “de la desconexión que existe en ciertos medios o espacios de opinión con la realidad del pueblo”.
Reflexión
Miño recuerda que la democracia requiere de la existencia de una prensa libre, diversa y plural, pues esto asegura el derecho de los ciudadanos a informase.

Coincide en que la prensa tradicional debe diversificar y mejorar su forma de cubrir asuntos de interés público, “pero bajo ningún concepto, la línea editorial de un medio debe usarse como excusa para agresiones y amenazas a su trabajo”.

Este ejercicio, analiza Valverde, evitará que los ciudadanos sigan comparando la información de la prensa formal con los ‘troles’ de redes sociales: “Hay una confusión entre información y opinión de ciudadanos comunes y corrientes y eso está generando una desconexión entre los ciudadanos y la información valiosa que genera la prensa”. (AVV)

FRASE

La ruptura es consecuencia de diez años de hostilidad del gobierno de Correa a los periodistas críticos. El discurso de la ‘prensa corrupta’ caló en la población”. Dolores Miño, directora del Observatorio de Derechos y Justicia. 

Fuente: La Hora

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