Reciclaje es una deuda en contrato de recolección de basura en Guayaquil

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Activistas ambientales rebasan sus preocupaciones por Guayaquil para plantear soluciones: la creación de  nichos ecológicos en las áreas verdes y en los jardines de las casas con el incentivo de sembrar árboles nativos, reciclaje desde el origen,  más áreas protegidas municipales que sean refugio de la fauna silvestre afectada y unir los ecosistemas   en corredores rehabilitados y protegidos son parte de sus sugerencias.

Eric Horstman, María de Lourdes Luque,  Eliana Molineros,  Gladys Rincón y Cecilia Torres, especialistas  en la protección ambiental, participaron del foro realizado por este Diario para buscar mejores prácticas a vísperas de celebrar el bicentenario de independencia.

Torres afirma que el 86 % de los desechos que se recolectan en las playas son plásticos desechables no reciclables a nivel local. “El material más devastador es el foam, que se fragmenta muy rápido”, dice.

De ahí que coincidió con Luque en la necesidad de reciclar la basura desde los hogares y obligar a que en el contrato de recolección se establezcan políticas para que al recoger los desechos estos no se junten y vayan a un mismo destino, que en el mejor de los casos es el relleno sanitario.

Ambas plantean que haya una revisión o alcance al contrato firmado con Urvaseo hace dos meses, que se prevé regirá del 2020 al 2027.

La  pérdida de biodiversidad y el impacto del cambio climático” son los otros dos graves problemas ambientales de Guayaquil, dice Luque.

Horstman hizo un estudio que evidencia el cambio climático en la urbe. En él se examinaron  los registros de precipitación mensuales en los últimos años y muestra que la cantidad histórica de lluvia de un mes cae en su totalidad en uno o más días con un sol brillante durante el resto del mes. “Esto causa que los suelos se sequen y  afecta las tasas de sobrevivencia y crecimiento de árboles nativos recién plantados en programas de restauración del bosque seco”, sostiene.

Rincón lamenta que Guayaquil sea una ciudad encementada, sin  jardines. “Con 347 kilómetros cuadrados, de los cuales, 8,1 son ríos y esteros, se debería disfrutar caminar  por los (bordes de los) esteros… Lo que más  nos ha llamado la atención es la contaminación del río Guayas”, asegura la catedrática de la Espol.

A ello se suma la contaminación del aire. “Si bien las mediciones indican que no se incumple con la normativa del país, en algunos casos se incumple con la de la Organización Mundial de la Salud”.

Molineros dice que pidieron a la actual administración municipal que se determinen más áreas de conservación municipales y que se designe un presupuesto para conservarlas con guardaparques.

Eric Horstman, presidente de Fundación Bioeducar: “Hacer una urbe resiliente ante el cambio climático”

La red de bosques protectores y los  remanentes que están fuera de las áreas protegidas son parte del patrimonio natural y la base de la resiliencia de  Guayaquil frente a los impactos del cambio climático. De ahí la necesidad de proteger mejor bosques secos y manglares  que aún quedan y crear corredores para unir ambos ecosistemas con programas  de control y vigilancia, restauración de áreas degradadas, más educación ambiental e interpretación, fomentar la investigación e implementar programas de desarrollo comunitario y manejo integral de estos bosques, sugiere Eric Horstman, de Fundación  Bioeducar.

Se deberia establecer legalmente corredores naturales que  permitirían el flujo genético de las especies entre áreas aisladas. Se les podría dar el nombre ‘El Vuelo del Papagayo’, ya que antes  estos ejemplares  estaban en los cerros y  se desplazaban a los manglares.  Estos  pueden establecerse en las microcuencas aún existentes y en  canteras ya explotadas, señala.

Una opción es obligar a que los promotores inmobiliarios reserven en sus proyectos al menos el 10 % de los remanentes de vegetación natural. También propone programas de huertos comunitarios en terrenos baldíos   y retomar la ordenanza del control de incendios forestales con tareas de prevención y multas  para quienes los causen.

María de Lourdes Luque, exministra del Ambiente: “Hay que tener espacios para recuperar la biodiversidad”

Hay varios estudios, sobre todo de técnicos holandeses que son los mejores en el manejo del agua, que coinciden en que la contaminación del estero Salado tiene solución. Plantean un acueducto subterráneo que lograría que las mareas se relacionen con  las aguas más contaminadas del estero y así se descontaminen,  refiere la exministra del Ambiente Lourdes Luque.

Sobre del río Guayas, una de las soluciones es terminar el dragado. Los  pronósticos  sobre los efectos del cambio climático son que haya una subida del nivel del mar de 0,3 metros hasta 4,5 m durante este siglo, advierte.

Y agrega que frente a Guayaquil está la  isla Santay,  una zona que puede servir para  rehabilitar  la biodiversidad de la ciudad con espacios  donde recuperar las habilidades naturales de  las especies  rescatadas.

Se deberían establecer   las ordenanzas para cerrar un  circuito alrededor de la ciudad, un cinturón corredor que protegería a la biodiversidad, dice.

También habla de la basura: el elemento más importante del tratamiento no tiene que ser el peso. Hay que  premiar que  haya menos productos que vayan al relleno sanitario. Debería de existir  una banda separadora de los desechos.  “Si dicen que el 85 % de la basura de Guayaquil es material orgánico,  tendríamos el mejor material para compostaje natural”.

Eliana Molineros, directora del proyecto Sacha: ‘Realizar estudios sobre la fauna silvestre y el hábitat’

Crear centros de rehabilitación suficientes para atender a las especies afectadas por el tráfico o actividades humanas es prioridad. No solo es curar y darles de comer, se necesita que aprendan a tener las habilidades para que retornen a su hábitat, dice Eliana Molineros,  directora del proyecto que  rehabilita  fauna silvestre Sacha.  Cuenta que  siete de los felinos que han llegado se recuperan en  Sucumbíos para que puedan  volver a ser liberados en la región Costa.

Todos los ecosistemas que rodean a Guayaquil están intervenidos. Hay  perros y gatos ferales y cazadores en el Bosque  Cerro Blanco, indica. Una opción  es  levantar datos con el uso de collares de rastreo en animales que han estado en rehabilitación más de diez meses para conocer  sus movimientos o  si sobreviven.

Una mayor educación vial en zonas donde hay más bosques. De los 15 tigrillos  recibidos al menos cuatro fueron atropellados. Al igual que educar para que no se vea como normal la tenencia de fauna silvestre  y se tenga consciencia de que es un delito. El 75 % de los casos de tenencia se detectan  dentro de la zona urbana, en sectores como el suburbio, isla Trinitaria, Alborada, Puerto Azul, Sauces, sostiene.

Hay que generar consciencia en los guayaquileños de que en el bosque seco hay vida,   animales como búhos, lechuzas, osos hormigueros, afirma.

Gladys Rincón, catedrática de la Espol: ‘Descontaminación del río se debe abordar desde el Estado’

La descontaminación del río Guayas se debe abordar desde el Estado. Hay que resolver qué pasa aguas arriba para que el  río (y sus afluentes) llegue  limpio, como ocurre en  otras ciudades donde se disfruta caminar en las laderas, indica Gladys Rincón, catedrática de la Espol.

Una política que lleve a trabajar  el tema de la basura con las 4 R: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar, dice.

La reforestación de los manglares y parar su  tala es una opción para enfrentar  la elevación del nivel del mar como  efecto del cambio climático, según Rincón, ya que los manglares  defienden a la ciudad de mareas y tsunamis. Otra forma es sembrando árboles en la ciudad y techos; e incentivar el uso de materiales de construcción  amigables con el ambiente.

En   zonas con alta concentración de materiales de construcción altamente calientes, como  asfalto, concreto, cemento,  se  da un aumento de la temperatura en ese sector.

Hay que hacer suelos más permeables. Hay zonas de la ciudad que tienen adoquines sueltos, sin concreto entre cada uno, lo que permite la filtración  dentro de la tierra y reduce las  inundaciones, señala.

En un  proyecto de Rincón se  establecen  las  relaciones entre incrementos de temperatura y enfermedades del corazón.

Cecilia Torres, activista ambiental: ‘Un consumo responsable con campañas de educación’

El desecho mejor gestionado es el que no se produce, dice la activista ambiental   Cecilia Torres. Ella hace énfasis en mejorar el sistema de recolección y tratamiento de la  basura en  Guayaquil.

“A este punto en el que estamos la solución es la reducción de los desechos”, explica. Hay que ver cómo está medido eso que el  85 % de la basura  que genera Guayaquil es  orgánica porque el plástico desechable no pesa. “Si lo están diciendo en términos de peso puede ser que sí sea así”, señala.

Agrega que es necesario que haya plantas de reciclaje que recuperen  el plástico de las tarrinas que por lo general son de  PVC (policloruro de vinilo).

El trabajo también debe centrarse en los pescadores con educación. “Poco a poco tratamos de llegar a ese  sector porque uno de los problemas son las redes fantasma, los cabos que se sueltan porque no hay una buena gestión de este tipo de desechos”, asegura.

Plantea lograr  que la población tenga  una mayor  consciencia al consumir con campañas de educación. “Dejar de usar sorbete o de comer el encebollado en tarrina cuando se puede llevar un envase. El ser humano consume alrededor de    136 kilogramos  de plástico al año, lo que equivale al peso de una refrigeradora”.  (I)

Fuente: El Universo

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